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jueves, 3 de marzo de 2011

Dietas para mujeres en otoño


El clima, las estaciones y la salud tienen una relación especial. Marzo —por ejemplo— nos acerca la realidad de los meses siguientes: volver a la intensa actividad, saber que el organismo debe prepararse para las gripes y los resfríos y tomar conciencia de que el año es largo y el desgaste grande.

Pensando sólo en la silueta, hay una verdad, casi inmediata, que se transforma en una preocupación para los hombres, pero, casi preferentemente, para las mujeres.

¿Cómo bajar esos kilos adquiridos durante las vacaciones y volver a utilizar la ropa que por cierto no es barata? Según Pilar Llanos, licenciada en nutrición, hay que recordar las calorías engordantes:

A) Que las grasas son los nutrientes más calóricos y los primeros que se deberán reducir drásticamente.

B) Suprimir hidratos de carbono concentrado (como por ejemplo, azúcares y dulces).

C) Suprimir el alcohol, que aporta siete calorías por gramo totalmente vacías, es decir, sin otros nutrientes.

Hay que hacer una buena selección de los cinco grupos básicos de alimentos en sus versiones menos calóricas, es decir, más ricas en vitaminas, minerales y fibra.

• Elegir leche, yogur descremado y quesos magros, siempre de marcas reconocidas. Hervir la leche, lo que asegura una mejor condición sanitaria y mantenerla luego en la heladera.

• Comer más pescado que tiene calorías y colesterol más bajo que la carne vacuna o de ave. Estas dos también deben figurar en los menús semanales, recordando que la carne roja magra y el pollo tienen valores semejantes.

• Evitar las frituras en todas las carnes. En cuanto al cordero, no tiene más colesterol que la carne vacuna y hay razas y cortes magros; lo importante es cocinarla muy bien.

• La carne de cerdo no tiene más colesterol que la vacuna, pero sí más calorías, porque tiene un mayor tenor graso.
• Racionalizar el consumo de huevos.

• Aumentar el consumo de frutas y vegetales. Los principios de la salud aconsejan 5 a 6 porciones diarias entre ambos productos de la tierra, de las cuales 2 o 3 deben ser crudas.

• Importante consumir cítricos, cruciferas (repollo, bróco-li, repollitos de Bruselas, etcétera), tomates, ajíes, cebollas, vegetales o frutas bien amarillas o anaranjadas, asegurando de este modo el consumo de magnesio, beta-caroteno C y oligoelementos.

• Dos o tres porciones diarias de cereales (copos) o panes integrales y legumbres para incluir la vitamina Bi, indispensable para la actividad intelectual. Todo ello complementado con 1 o 2 cucharadas soperas o de postre de aceite, que provee los ácidos grasos indispensables y también la vitamina E para una mejor salud.

Como recomendación final de la licenciada Llanos, recordar que las comidas deben ser simples, con cocciones sanas, alimentos de la estación, moderada cantidad de sal y que se debe beber mucha agua, distribuyendo estos consejos y recomendaciones en no menos de cuatro comidas diarias.

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